lunes, 9 de abril de 2018

Qué es Tao Montevideo-Nán Tao?


Tao Montevideo - Nán Tao pretende ser un espacio de comunicación.
Este espacio fue generado con la idea de difundir, informar, y sobre todo compartir todo lo que tiene que ver con el Tao.
Pero también con el Budismo, el Confucionismo, la Medicina Tradicional China, el Tai Chi Chuan, el Qi Gong, el Yoga, la Reflexología, la Auriculoterapia, el Zen, la Meditación, y un largo etcétera de actividades, terapias, formas de pensar y sentir el mundo que no son las que tratan de imponernos desde el sistema dominante.
Acá todos tienen su espacio para debatir, opinar, proponer, difundir, preguntar, invitar, o simplemente no hacer...
Bienvenidos!

ANIVERSARIO NÚMERO TRES DE TAO MONTEVIDEO



"El Tao genera el Uno
El Uno genera el Dos
El Dos genera el Tres
Y el Tres genera todas las cosas.
Todas las cosas dan la espalda a lo oscuro
y se dirigen hacia la luz.
La energía que fluye les da la armonía."

Tao Te King
Lao Tzé

Un dia como hoy, pero de 2015 se creaba este espacio desde el que pretendemos difundir y compartir información sobre Meditación,Taoismo, Taiji, Chikung, Yoga, Terapias tradicionales, Crecimiento personal y Alimentación consciente.
Y también todas aquellas actividades, encuentros, seminarios, terapias y herramientas que contribuyan a la sanación, y el crecimiento.
Hoy renovamos el compromiso con esta actividad de difusión, y los invitamos a participar, a comentar, a debatir, y a difundir.
Medicina China, Qi Gong, Tai Ji Quan, Reflexología, Meditación, Veganismo, Yoga, Retiros espirituales...
Todos tienen aquí un lugar de difusión, de debate, de propuesta.
Nuestras puertas están abiertas.
Abrazo y gracias


jueves, 27 de agosto de 2015

Tai Chi

Tai Chi
Los árboles no hacen Tai Chi, son Tai Chi.
Sólo tienen que ser y permanecen en él naturalmente.
Si el viento los empuja, ceden;
Si la lluvia cae, la absorben;
Si el otoño llega, dan sus hojas;
Si el hacha las corta, caen.
El agua no hace Tai Chi, es Tai Chi.
Ella no puede elegir ni rechazar.
Sólo tiene ser y permanecer en él naturalmente.
Si encuentra un abismo, se precipita;
Si una roca la detiene, espera,
Si el sol la quema, se evapora;
Si el frío la muerde, se detiene.
Las nubes no hacen Tai Chi, son Tai Chi.
Ellas no pueden esforzarse por llegar a una meta:
Sólo tienen ser y permanecen en él naturalmente,
Si el viento las dispersa, viajan;
Si el sol las ilumina, brillan.
Si un pájaro las toca, lo albergan.
Los hombres éramos Tai Chi, pero dejamos de serlo.
Por eso, de entre todos los seres, sólo nosotros
Hacemos Tai Chi para volver a serlo.
El Tai Chi es un arte creado por los chinos,
Pero no es de los chinos.
Es de las nubes, los árboles, el agua.
Es una de las posibilidades humanas de comprender
Que el cuerpo es el Arbol, que los pensamientos, nubes
Y los sentimientos, Agua.
Nos hemos apartado, Hemos ido muy lejos,
Pero podemos volver.
El hacer del no-hacer del Tai Chi es uno de los caminos.
Ariel Barchilón (dramaturgo argentino).

jueves, 20 de agosto de 2015

EL VIAJE DE NADIE A NINGUNA PARTE

Una película sobre la no-búsqueda. Sobre la no identificación. La recomendamos...
http://losdespertadores.com/el-viaje-de-nadie-a-ninguna-parte/?utm_campaign=shareaholic&utm_medium=facebook&utm_source=socialnetwork

jueves, 6 de agosto de 2015

EL PICADOR DE PIEDRAS



Había una vez un picador de piedra que vivía pobremente y que soñaba en convertirse en un hombre rico y poderoso. Un buen día expresó en voz alta su deseo, sorprendiéndose al comprobar que su sueño acababa de convertirse en realidad: era un rico mercader que nadaba en la abundancia.

Esto le hizo muy feliz, hasta que conoció a un hombre aún más rico y poderoso que él. Entonces, expresó de nuevo en voz alta su deseo de tener más poder y riquezas, y le fue también concedido.

Al poco tiempo, cuando comprobó que, debido a su condición, se había creado muchos enemigos, sintió miedo. Un día, vio la destreza con la que un samurai manejaba sus armas y la rapidez con que se deshacía de sus enemigos, y pensó: “Si yo dominase un arte de combate con esa destreza, tendría garantizada mi seguridad y podría vivir en paz. ¡Quiero ser un respetado samurai!”. Y así fue.

No obstante, aún siendo un temido guerrero, sus enemigos crecían cada vez más y eran más peligrosos. Un día, en que estaba mirando al Sol desde la ventana de su casa, pensó: “Él si que es poderoso. Nadie puede hacerle daño y siempre está por encima de todas las cosas. ¡Quiero ser el Sol!”. Y así ocurrió.

Convertido en Sol, una nube se interpuso en su camino entorpeciendo su visión, y pensó: “Quiero ser tan poderoso como la nube que es capaz de ocultar al Sol. ¡Quiero ser nube!.” Y también este deseo se convirtió en realidad. Pero al ver como el viento la arrastraba, se desilusionó y decidió, esta vez, ser viento, con toda su fuerza y potencia arrolladora. Y así sucedió.

Cuando se hubo convertido en viento, sopló fuertemente sobre una roca que permaneció impasible, causándole gran exasperación. “Ella si que es fuerte”, pensó. “¡Quiero ser una roca!”. Convertido en roca, se sintió invencible, creyendo que no existía nada más fuerte que él en todo el Universo.

Pero cuál fue su sorpresa al ver a un picador de piedra que tallaba la roca y le daba la forma que quería, sin que pudiera resistirse a sus hábiles golpes.

Esto le hizo reflexionar y le llevó a pensar que, en definitiva, su condición inicial no era tan mala, y que deseaba de nuevo volver a ser el picador de piedra que había sido en un principio.

jueves, 30 de julio de 2015

POR QUÉ GRITAMOS AL DISCUTIR?



POR QUÉ GRITAMOS AL DISCUTIR?
Un día un maestro preguntó a sus discípulos lo siguiente:
-¿Por qué la gente grita cuando está enfadada?
Los discípulos pensaron unos momentos. -Porque perdemos la calma, contestaron.
-Pero, ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado?, preguntó el maestro. ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿Por qué gritas a una persona cuando estás enfadado?
Los discípulos dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas agradó al maestro.
Finalmente el maestro les explicó: -Cuando dos personas están enfadadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enfadados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.
Luego el maestro preguntó: -¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente, ¿por qué? Porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña.
El maestro continuó: -Cuando se enamoran aún más, ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aún más cerca en su amor. Finalmente, no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. Así es cuando están cerca dos personas que se aman.
Luego el maestro dijo: -Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, porque llegará un día en que la distancia sea tan grande, que no encontrarán de nuevo el camino de regreso.

jueves, 23 de julio de 2015

CINCO HERIDAS EMOCIONALES QUE DEBEMOS SANAR



Solemos creer erróneamente que lo pasado ya no regresará a nosotros, que no resiste el paso del tiempo y que no merece la pena atender a cómo ha ido conformando nuestra salud emocional.

Sin embargo, por desgracia, a día de hoy seguimos bloqueándonos o actuando de manera dañina en ciertos momentos. Quizás no somos conscientes de ese vértigo emocional, pero es frecuente que nuestras experiencias más tempranas con el mundo tengan mucho que ver.

De alguna manera, esas vivencias dolorosas de la infancia contribuyeron a construir nuestra personalidad y nuestro carácter. Así, a día de hoy siguen hablando de nuestro pasado y de nuestros pesares a través de nuestra forma de ser y de nuestra manera de responder a las adversidades.

Es importante que nos hagamos conscientes de ellas, que evitemos maquillarlas y que hallemos la manera de sanarlas. Para ello debemos abrir nuestra mente y explorarnos, a pesar de que nos dé miedo revivir el sufrimiento que nos causaron.

Para Lisa Bourbeau, las 5 heridas que nos impiden ser nosotros mismos son la traición, la humillación, la desconfianza, el abandono y la injusticia. Vamos a ver cómo podemos identificarlas:

1- El miedo al abandono

Es importante no confundir el rechazo con el abandono. Tal y como explica Lisa en su libro, si un miembro de una pareja rechaza a otro, lo repele; sin embargo, si decide abandonarlo, se marcha y se distancia de él.

Un niño puede sentirse abandonado si sus padres atienden más a otro hermano, si no tienen tiempo para él, cuando nadie le explica lo que sucede, etc. El miedo que padece un niño desamparado es descorazonador.

Quienes lo han sufrido sienten que no son queridos y, por lo tanto, de adultos se crean la máscara del dependiente emocional. Estas personas piensan que no conseguirán lograr nada por sí mismas y, por lo tanto, tienen la necesidad de un apoyo externo.

Como consecuencia del miedo al desamparo, el niño intentará prevenir el hecho de revivir ese abandono, por lo que es posible que abandone sus proyectos de manera temprana. Es muy común que hablen o piensen de manera ambivalente: “te dejo antes de que tú me dejes a mí”, “nadie me apoya, no estoy dispuesto a soportar esto”, “si te vas, no vuelvas…”.

Estas personas tendrán que trabajar su miedo a la soledad y su temor a ser abandonados, para lo que necesitarán que en su interior fluya un diálogo positivo y esperanzador.

2- El miedo al rechazo

Como hemos comentado antes, esta herida se ocasionó por un rechazo explícito de los progenitores, la familia, los iguales o los iguales. Como consecuencia directa, esta herida nos impide aceptarnos y atender a nuestros pensamientos, sentimiento y emociones.

El dolor que ocasiona esta herida impide la construcción saludable de la autoestima y del amor propio, generando pensamientos descalificativos que retroalimentan de manera constante el sentimiento de poca valía personal.

Para sanar esta herida hay que trabajar de manera profunda los miedos internos que padecemos, ocupar nuestro sitio en el mundo y tomar decisiones por nosotros mismos. Todo esto lleva un proceso complejo que hay que trabajar pormenorizadamente. Recuerda que eres la única persona que necesitas para vivir.

 3- La humillación

El niño que es desaprobado o criticado, al que se le ponen etiquetas como bueno/malo, torpe/hábil, tonto/listo, etc., desarrolla la herida de la humillación. Esto ocurre precisamente porque se le define por sus capacidades o sus actuaciones.

Por esta razón, es importante no catalogar a nadie, ni a niños ni a adultos, pues destruye la autoestima y la confianza en el mundo.

A veces las personas que han sido humilladas utilizan los mismos mecanismos que usaron con ellos como escudo protector o mecanismo de defensa. Por esto, hay que trabajar la autoestima y la autoconfianza, a fin de conocer nuestras necesidades, nuestros temores y nuestro yo más interno.

4- La traición o el miedo a confiar

Un niño se sentirá traicionado y engañado cuando sus cuidadores no cumplan sus promesas. Debido a esto, se desarrolla una desconfianza sistemática que puede llegar a convertirse en envidia, menosprecio u otro tipo de sentimientos negativos.

De alguna manera, el niño no se cree merecedor de lo prometido, por lo que se merma la capacidad de autopercibirse de forma saludable. Como consecuencia, los adultos pueden llegar a ser muy controladores y perfeccionistas, queriéndolo tener todo atado por temor a que algo se escape de su control.

Esta manera  de pensar y de actuar solo confirmará tus prejucios, por lo que tienes que trabajar tu paciencia, tu tolerancia y tu capacidad de cooperación. Protégete del desengaño y procura manejar la necesidad de tener las cosas repensadas y muy planificadas.

5- La injusticia

Esta herida está presente en los hogares en los que los cuidadores principales se comportan de manera fría, rígida y autoritaria. Debido a la exigencia extrema, se generan sentimientos de ineficacia y de inutilidad, lo cual paraliza a la persona que lo padece.

Como consecuencia, estas personas aprender a reproducir estos patrones de comportamiento y de crianza, haciéndose esclavos de la intransigencia, del perfeccionismo y del afán de poder.

Para hacer frente a la radicalización de nuestros comportamientos y de nuestras ideas, tenemos que trabajar en conseguir una mayor flexibilidad mental y en permitirnos confiar en los demás.



El primer paso para sanar estar heridas es conseguir reconocerlas con el fin de realizar después un trabajo interno y exhaustivo que nos ayude a desprendernos del dolor.